En medio del desastre en el cual se encuentra,
un hombre se sorprende y lamenta,
ve perder sus pertenencias.
Mira hacia un lado y no halla a sus hermanos,
sus compañeros, amigos o familiares más cercanos.
Mira hacia el otro y la desolación encuentra,
¿Dónde están los autos? ¿Dónde está la acera?
¿Dónde está la gente? ¿Dónde está la escuela?
Todo en eso ya perdido y vagando en pensamientos,
siendo victima del tiempo y del destino incierto,
moviendo los escombros que ha dejado el suelo roto,
moviendo los escombros que llenan de pena el rostro
ve surgir del barro el color de su bandera,
blanco, rojo, azul y en medio aquella estrella,
la levanta y extiende para que todos vean
que aunque rasgada y con barro, yace viva su bandera.
Se ha quedado con lo puesto
pues el resto se lo llevó el viento,
se ha quedado sin nada material,
se lamenta, es cuando encuentra la verdad,
el viento no pudo arrancarle lo más importante,
sí la rasgó y le dejó un hueco grande,
pero su bandera sigue viva, ¡sigue viva! ¡que aguante!
Y esa tela que en sus manos extiende
es más que tela lo que allí asiente,
es más que tela lo que allí vive,
son dieciséis millones los que adelante siguen.
Levantemos la bandera que las circunstancias han golpeado,
vamos a coser donde se ha rasgado,
limpiemos lo que el barro ha ensuciado.
Mi bandera representa al mar, el cielo y los patrios,
a las cumbres de los Andes y al Océano,
en nombre de todo eso la levanto.
Levantemos la bandera, ayudemos al hermano,
levantemos al país que hoy, más que nunca, necesita de tu mano,
la bandera sigue viva, ¡sigue viva! ¡que aguante!
que se extienda a su largo y a su ancho,
que se extienda porque está viva, ¡porque está viva mi bandera! ¡que aguante!
De las más importantes luchas, salen vencedores los grandes,
y a pesar del desastre que la rodea, la bandera sigue viva…
¡sigue viva! ¡que aguante!
Bruno Sandoval Foto: Roberto Candia
03/03/2010 4:18 p.m. Por y para todo el pueblo chileno.
Esta mañana desperté emocionado
con todas las cosas que tengo que hacer
antes que el reloj sonara.
Tengo responsabilidades que cumplir hoy. Soy importante.
Mi trabajo es escoger qué clase de día voy a tener.
Hoy puedo quejarme porque el día esta lluvioso
o puedo dar gracias a Dios porque las plantas están siendo regadas.
Hoy me puedo sentir triste porque no tengo más dinero
o puedo estar contento que mis finanzas me empujan
a planear mis compras con inteligencia.
Hoy puedo quejarme de mi salud
o puedo regocijarme de que estoy vivo.
Hoy puedo lamentarme de todo lo que mis padres
no me dieron mientras estaba creciendo
o puedo sentirme agradecido de que me permitieran haber nacido.
Hoy puedo llorar porque las rosas tienen espinas
o puedo celebrar que las espinas tienen rosas.
Hoy puedo autocompadecerme por no tener muchos amigos
o puedo emocionarme y embarcarme en la aventura de descubrir nuevas relaciones.
Hoy puedo quejarme porque tengo que ir a trabajar
o puedo gritar de alegría porque tengo un trabajo.
Hoy puedo quejarme porque tengo que ir a la escuela
o puedo abrir mi mente enérgicamente y llenarla con nuevos y ricos conocimientos.
Hoy puedo murmurar amargamente porque tengo que hacer las labores del hogar
o puedo sentirme honrado porque tengo un techo para mi mente, cuerpo y alma.
Hoy el día se presenta ante mi esperando a que yo le de forma y aquí estoy,
soy el escultor. Lo que suceda hoy depende de mi,
yo debo escoger qué tipo de día voy a tener.
Que tengas un gran día… a menos que tengas otros planes.
El video, producción conjunta DarkisX-RoMaNo , se realizó con la excelente voz de Waldylei leyendo su propio texto del mismo nombre como base, el tema “Claro de Luna” de Debussy de fondo y una secuencia de fotografías seleccionadas por ambos.
Y aquí estoy frente al piano, por fin. Siento cómo late mi corazón dentro de mi pecho, da pequeños y rápidos saltos que me parece que pueden oirse a varios metros. No hay nadie cerca, está la habitación vacía pero yo estoy preocupado por que me escuchen, no quiero ser sorprendido intentando cumplir mi sueño, no quiero ser perturbado, quiero que todo sea perfecto. Mi emoción es grande, me pongo nervioso, cualquier interrupción podría destruirme o hacerme explotar en ira, actúo con suma cautela como si estuviera a punto de perpetrar un delito, miro atentamente el teclado mientras suena aquella música en mi cabeza, suena tan fuerte que mis oídos casi la escuchan. Entonces toco una tecla al azar tímidamente, miro a mi alrededor y no veo a nadie, tomo un poco más de confianza y trato de hacer sonar algo conocido, lo cual no me cuesta mucho pero no es más que una secuencia de notas una tras otra, ninguna complejidad. Han pasado varios minutos ya y nadie aparece, pienso en que deberia aprovechar mi tiempo y comienzo a esbozar lo que suena en mi cabeza, siento como si hace muchos años hubiera podido hacerlo con naturalidad y ahora he olvidado cómo, a pesar de no haber estado nunca frente a un piano.
Mis latidos dejan de ser tan intensos como al principio, han pasado ya varias horas. Sigo intentándolo, es difícil, más de lo que pensé. Sólo llevo unos segundos de música pero para mí es todo un logro. Como un relámpago aparece en mi mente nuevamente la noción del tiempo, miro mi reloj y me doy cuenta que he pasado mucho tiempo allí, me pregunto si alguna vez podré volver a intentarlo. Tomo mis cosas y me retiro lentamente, en contra de mi voluntad porque se hizo tarde. De todas formas salgo con una sonrisa, esperanzado de poder volver a intentarlo aunque sé que no volveré a ese lugar, me invento que buscaré la forma de hacerlo para sentirme mejor y así me retiro caminando, con la música sonando intensamente en mi mente y un sueño que aún no se cumple.
Muchas veces en la vida uno se conmueve y/o se conecta con historias, novelas, películas, pudiendo empatizar con las emociones allí plasmadas, pero hay unas pocas veces en que esto va mucho más allá, obras que a uno le impactan y lo dejan meditando, conectándose profundamente con ella. Esto es lo que me ha sucedido ya varias veces con obras de Waldylei Yépez, llegando incluso a despertar mi resagada parte artística y es “Nuevamente Aquí” la muestra más importante de aquello. Articulado en base al texto original “Aquí de Nuevo” e intentando emular el estilo de Waldylei, quise dar respuesta a lo que ese texto plantea desde el punto de vista del personaje que recibe la carta original.
Antes de dar paso al texto que se quiere presentar ahora quisiera hacer un comentario adicional respecto al mismo y a la propia Colección Despierta. La Colección nace el 29 de julio del año 2007 con el texto denominado “Aquí de nuevo” del cual se realizó una versión mp3, desde entonces tal audio llamó mucho la atención en especial al señor Rodrigo Maureira quien para el presente mes creó una respuesta al mencionado texto e hizo su propia versión mp3. Este gesto, que me parece invaluable, yo no quería que pasara desapercibido y es por ello que decidí darle un lugar importante dentro de lo que son Mis Colecciones, hacerlo parte de la Colección de la cual nació por ser una respuesta al texto publicado en julio de 2007. Es por ello que “Nuevamente aquí” es recibido no sólo como parte de mi Colección, a pesar de no ser de mi autoría, sino que también es el texto que culmina la Colección más importante que tengo y la más larga dicho sea de paso. Con este texto, que será presentado en unos instantes, se termina la Colección Despierta de Waldylei Yépez. Mi agradecimiento sincero por todo el apoyo recibido a lo largo del tiempo, de corazón muchísima gracias y será hasta una próxima oportunidad.
Waldylei Yépez
Despierta 29 de julio de 2007 – 18 de octubre 2009
Estoy nuevamente aquí, intentando ver tu alma a través de estas letras, leyéndolas por décima vez buscando lo que sentías al momento de escribirlas, intentando sentirme cerca tuyo, confundido por la duda, la inseguridad y el miedo. Ya no quiero decir más lo que es correcto o lo que es prudente, haré caso omiso a esa distancia que pones y seré yo quien desnude su alma esta noche. Quizás sólo sea un loco con gran imaginación, quizás sólo sea uno más de los que te escriben cosas parecidas nublados por sus sentimientos, siendo incapaces de ver la realidad, pero ya no puedo más.
Quiero comenzar contestando tu pregunta, si es que verdaderamente es una pregunta. Sí, cada vez que te leo me pregunto la razón de tus letras, lo que hay dentro tuyo en esos instantes, si es que nos muestras tu propia vida. Haces surgir una infinidad de dudas cuyas respuestas no puedo obtener de ti pues no me las darás.
Dime, ¿Por qué crees que te leo?, ¿Por qué crees que puedo conectarme tan bien con esos textos? ¿Será que en realidad me estoy conectando contigo? Son muchísimas las preguntas sin respuestas pero la más importante es ¿Estás hablando conmigo? ¿Seré yo?, pero eso no lo puedo resolver solo, necesito que me lo digas, y de ser así te pregunto ¿Crees que aún pudiendo conectarme de esta forma con lo que haces y contigo soy tan ciego de no notar nada? ¿Será que yo no me doy cuenta y no hago nada o en realidad eres tú quien no quiere ver mis intentos por acercarme? Dime ¿De qué sirve hablar todo, ser totalmente explícitos si no se es claro con lo fundamental? ¿De qué sirven todas esas palabras si se pierden en la nada porque no tienen en qué sostenerse? es como un árbol sin raíz, simplemente se cae y no sirve para nada.
Ya no sé lo que pensarás de mí pero no me importa, terminaré de una vez por todas con este sueño que se convirtió en pesadilla, despertaré. En el mejor de los casos viviré este sueño en la realidad y en el peor la pesadilla habrá terminado aunque vaya que te extrañaré. De cualquier forma accederé a ti y sabré lo que sucede, no me importa si terminas alejándote de mí si es que así estás mejor. Porque no hay nada peor que sentir (o imaginar) que sufres y no poder hacer nada al respecto, ni siquiera poder acompañarte o aclararte alguna duda porque cada vez que intento hacerlo recibo la misma respuesta: “Estoy bien”.
Entonces ¿Qué puedo hacer? ser correcto, ser prudente y cuando me muestras tus creaciones no me queda más que decir “¡qué buen texto!”, “muchos se identificarán” sin ser capaz de decirte que soy precisamente yo quien se identifica, quien se siente tocado por esas palabras en lo más profundo. Y es que te quiero, te necesito y cada vez que te leo esa ilusión crece pero termina por golpearse con esa pared que encuentro cuando estoy contigo, eso duele y duele aún más cuando me dices que no te quiero, o se lo dices al viento, o a un personaje imaginario, ¡¡no lo sé!! Ese es el problema.
Mañana te veré nuevamente, te entregaré este papel, te sorprenderás de encontrar un texto mío que en realidad es tuyo y es que si no me puedo comunicar de verdad contigo a mi manera, tengo que intentarlo a tu manera. Moriré de nervios en ese instante, no sé lo que sucederá pero sólo una cosa te quiero pedir, no te burles de mí, no me rechaces. Si piensas que soy un loco estás en tu derecho a irte, pero por favor trátame con cuidado que he puesto mi alma en tus manos.
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